lunes, 16 de noviembre de 2009

¿Calas o Punteras en la Mountain Bike?


Muchos de mis amigos me habían advertido.... ¡CUIDADO CON LAS CALAS Y LA MOUNTAIN BIKE!, sin embargo decidí adquirir e instalar un pedal mixto (válido para calas y zapatillas) y probarlo sobre el terreno. Aflojé la presión de las calas y, hasta ahora el resultado ha sido extraordinario.

Por un lado el esfuerzo realizado por las piernas es, a mi parecer, menor, pués repartes el esfuerzo entre los músculos cuadriceps, glúteo e isqueotibiales (si consigues que tu pedaleo sea redondo) y los gemelos, el sóleo y los piramidales de la cadera cuando "estiras" del pedal, con lo que el esfuerzo soportado es menor y por consiguiente aumenta la capacidad de cubrir mayores distancias o desniveles.

Por otro lado el hecho de "no perder el pedal" en terrenos abruptos y mantener una buena posición del pié en el pedal, fundamentalmente en subidas, te permite pedalear con un ritmo más constante y aprovechar toda la fuerza generada.


No obstante en bajadas, sobre todo en aquellas por pistas en mál estado la posibilidad de apoyarte con el pié en el terreno o simplemente de sacar el pie del pedal para equilibrarte en las curvas te aporta estabilidad y confianza para abordarlas con mayor velocidad.

Esto lo puedes conseguir con un pedal mixto y el resultado, en lo que a un aficionado novato como yo respecta es muy satisfactorio.

El problema llega, normalmente, cuando desarrollas un exceso de confianza. Muchos son los que me han comentado que las caidas con calas se producen normalmente en parado, o ante una duda del camino a seguir, cuando vas a baja velocidad, yo añadiría que también puede ocurrir cuando encuentras gravilla en la pista.

Pués bién, este finde ya probé el suelo... y aunque la experiencia no fué agradable sigo pensando que las ventajas que aportan los calapiés son mucho mayores que el peligro que representan. Es imprescindible no obstante no perder de vista NUNCA que llevas los piés sólidamente acoplados al pedal y que éste se convierte euna extensión de tu pierna, y con ésta percepción ajustar tus movimientos y calcular el riesgo para, llegado un momento liberar el pié de la cala antes de "toparte" con el peligro.

Para aquellos que aún tengan dudas quiero dejar claro que yo sigo confiando en los calapiés y que seguiré circulando con ellos, aunque ahora con algo mñas de cuidado.

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