lunes, 28 de octubre de 2013

¿Que cosecharemos de lo sembrado en esta crisis?



Cada vez estoy más seguro, el hombre y el Ave Fénix deben tener una gran parte del ADN en común.

Al igual que éste mito de la filosofía egipcia, la civilización humana debe morir cada 500 años para renacer de sus cenizas.

Es curioso observar como cada uno de nosotros  sabe, recuerda o presiente que una crisis se aproxima. Como pensamos que "esta no me tocará a mi", y como trasladamos ésta seguridad a los que nos rodean, comprando o vendiendo propiedades como si fueran fáciles de alcanzar, y más fáciles aún de mantener.

Esto es lo que ha conocido una generación de jóvenes que ahora tienen de 16 a 20 años. Jóvenes que han vivido en la comodidad que ofrecía la patada adelante de las obligaciones de pago y que ahora se preguntan por que los bancos ya no dan créditos, y porque ya no puedo tener ese coche que me había prometido yo mismo al llegar a los 18.


Y así como se creía que las lágrimas del Fénix tenían poderes curativos, cabe la posibilidad de que las dificultades, penurias en muchos casos, de éstos jóvenes y de sus familias les hagan recuperar la certeza de que el desastre está ahí fuera, acechando nuestros errores, de que, como dice Arturo Pérez-Reverte, "el mundo es peligroso" y hermoso (añado yo) pero hay que saber localizar el punto de equilibrio entre estas dos realidades.

Pero, cuando el Fénix muera (si no ha muerto ya) y resurja de sus cenizas con toda su gloria y esplendor ¿que recogeremos de lo sembrado en ésta crisis?¿tendremos algo positivo que contar a las generaciones que nos sucedan? Yo estoy convencido que si.

En éstos tiempos que corren las palabras Esfuerzo, Empeño, Compromiso, Constancia son clave para subsistir. Los que trabajamos lo hacemos con estos y otros valores, como decían mis abuelos, "trabajando el triple para ganar la mitad". Los que no tienen empleo, buscándolo con tesón, con ahínco, con ganas, viendo un empleo como una posibilidad de mejora y no como un mal necesario. Muchos otros han optado por el auto-empleo, es entonces cuando uno se convierte en su propio jefe, y tal y como leí hace tiempo en un artículo de Martin Varsavsky, "cuando se da cuenta de cuantas horas tiene el día y, sobre todo, cuanto echas de menos a alguien que cargue con la culpa de lo que ocurre por no tomar las decisiones que sabe debe tomar..." (creo que el artículo se llamaba De Director general a Director en General).

En definitiva, bien por la necesidad de luchar para conservar lo que tienes, por la necesidad de obtener algo que no tienes aún, o por la necesidad de crear algo que necesitas, ésta generación y las venideras están encontrando de nuevo significado a los valores, al esfuerzo, al compromiso, y también a la razón y a la prudencia.

Esta será nuestra cosecha, esta, bajo mi punto de vista, será la aportación que esta catarsis llamada crisis en forma de resurgimiento fabuloso cual ave Fénix, nos entregará para que lo traslademos a nuestros hijos y nietos, EL RESURGIR DE LA PRUDENCIA Y EL ESFUERZO.

P.d. Para aquellos que quieran navegar en la literatura antigua os recomiendo el "Oráculo manual y el arte de la prudencia" (Baltasar Gracián 1647) y observareis como las recomendaciones de un filósofo, teólogo y sacerdote que vivió en el Barroco Valenciano y Aragonés donde "El mundo es un espacio hostil y engañoso, donde prevalecen las apariencias frente a la virtud y la verdad. El hombre es un ser débil, interesado y malicioso. Buena parte de sus obras se ocupan de dotar al lector de habilidades y recursos que le permitan desenvolverse entre las trampas de la vida. Para ello debe saber hacerse valer, ser prudente y aprovecharse de la sabiduría basada en la experiencia. Incluso disimular y comportarse según la ocasión"  tienen plena vigencia en los tiempos actuales, los chinos tienen a Tsun Tzu, nosotros a Baltasar.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La gestión documental en el ámbito doméstico.





Si, sé lo que digo, no me he vuelto loco, simplemente es una reflexión en voz alta sobre algo que creo necesitamos todos los españoles, pero probablemente pocos conozcan, y una oportunidad comercial que aún no se ha explotado.

¿Son conocedores de que ante un problema con la Agencia Tributaria deben aportar USTEDES las pruebas en su favor? Dicho de una manera más correcta, la Ley 58/2003, de 17 de diciembre General Tributaria en su art. 105.1 establece que  "En los procedimientos de aplicación de los tributos quien haga valer su derecho deberá probar los hechos constitutivos del mismo".

Con estas leyes que nos amparan, ¿guardan todas las facturas del colegio de sus hijos?¿las copias de sus nóminas?¿quizá los contratos con las aseguradoras médicas o todas la declaraciones del IRPF con sus deducciones de vivienda y los documentos que lo sustancian?

Sepan que, si alguna (o todas) las respuestas a las preguntas anteriores ha sido negativa, están expuestos a tener que justificar Y PROBAR todas sus deducciones, desde que comenzaron a producirse y el motivo por el que se las dedujo.

Y es aquí donde entra la gestión documental "Doméstica".

Ya en muchas casas ha entrado "la nube" informática, un poco a hurtadillas, casi por la puerta de atrás. ¿Quien no tiene un dropbox?,¿Un google drive?,¿Un picassa o instagram?,... Sin que nos demos cuenta, podemos imprimir documentos por nuestra impresora sin estar ni siquiera en la misma ciudad de residencia, desde el móvil, incluso fotografiar y guardar documentos, recibos, facturas y justificantes. De hecho, algunos ya lo hacemos, el problema llega cuando tienes necesidad de encontrar la información, entre cientos de fotos no estructuradas, probablemente ni siquiera etiquetadas.

¿Para cuando Google, o Ricoh, o Xerox o vaya usted a saber nos ofrecerán un gestor documental de uso doméstico?, ¿Sería esta una buena manera de extender esta buena práctica al tejido industrial a través de los usuarios?


 Quizá alguien debería analizarlo... 

miércoles, 23 de enero de 2013

El esfuerzo es color de rosa. El arte de la sugestión.

Un paciente de 85 años acude al médico y le dice: Doctor, querría vivir 50 años más.El médico medita y le responde: Mire, no fume, no beba, nada de mujeres y toda diversión queda terminantemente prohibida.El paciente le escucha, y tras la sorpresa inicial pregunta: ¿y así viviré 50 años más?...A lo que el médico divertido le contesta: Puede que no, ¡pero se le hará más largo!.
Bromas aparte, la mente es capaz de todo. Seguramente solo Uri Geller es capaz de detener las agujas de un reloj, pero TODOS nosotros somos capaces de cambiar nuestra percepción del tiempo.

Este mismo razonamiento nos puede servir para ilustrar el título de éste post, el esfuerzo es de color rosa. Por definición ESFUERZO es "Fuerza de voluntad empleada contra una dificultad para conseguir un fin", y toda fuerza por oposición cuesta.

Ahora bién, si este esfuerzo tiene una recompensa interior, lo percibimos como un éxito, como una heroicidad personal, nuestro cuerpo nos recompensa con Endorfinas y Serotoninas, las hormonas del placer.

Esta reflexión es la que me motiva cada dia a salir de casa con la cantinela "Hoy va a ser un día extraordinario, mejor que mañana", estoy convencido de que el mundo no va a cambiar por ésto, pero si que cambia mi percepción de la realidad, y ésto me permite afrontar los problemas con actitud positiva y resolutiva.

jueves, 17 de enero de 2013

El precio de las cosas, ¿cuanto cuesta?¿cuanto vale?

No, no es mi intención comenzar una disertación filosófica acerca del precio, ni del valor, ni de los costes de los bienes o servicios que adquirimos, sobre todo, porque este es un blog que pretende establecer un paralelismo entre el esfuerzo en el ámbito del deporte y el rendimiento en el ámbito de la empresa.



Pero nuestras experiencias diarias son las que enriquecen la bitácora que ahora escribo, y como consecuencia no puedo evitar traer al presente mi preparación para la carrera de 15k del 17 de febrero y la "gratuidad" de la wifi en grandes recintos... ¡Vaya combinación mas explosiva!¿no?...

Pues bien, ¿cuanto cuesta prepararse una 15k para un corredor "habitual" de 10k?, la respuesta es ambigua, Depende... , depende de cual es el tiempo que quieres fijarte como objetivo, no es lo mismo correrla en 2 horas o en 49 minutos. Depende de tus condiciones físicas, si acabas de incorporarte al running o ya eres un experto. Depende del recorrido, si el llano o en subida...

Lo mismo ocurre con la tecnología. Por un lado solicitamos, EXIGIMOS que la tecnología sea accesible al ciudadano de a pié, fácil, transparente, cómoda y sin más explicaciones, ya se encargará el ingeniero de diseñar algo que satisfaga mis expectativas cada vez mayores, ¡Ah!, Y A SER POSIBLE GRATIS, ¡Que no está el horno para pagar más de la cuenta!.

Dicho en términos deportivos, es como si exigiéramos a nuestro cuerpo que estuviera preparado para hacer una 15k de manera cómoda, rápida (casi inmediata) y sin que me cueste nada.

Nos permitimos comparar la dificultad (y el precio) de una red wifi doméstica con 10Mb por instalación y como máximo 2 o 3 usuarios con una red wifi de un centro de convenciones que soporte 500 o 1.000 usuarios simultáneos y ofrezca las mismas prestaciones, y claro con el mismo coste o mejor GRATIS.

Llevándolo de nuevo al terreno del deporte, ya me he preparado para correr los 200 metros, ahora exijo que mi cuerpo responda IGUAL a una Maratón, con el mismo esfuerzo y ofreciéndome la misma satisfacción... Facil ¿no?

¿Somos realmente conscientes de que para ofrecer el mismo servicio en un Centro de Eventos debemos disponer de una red de 5.000Mb? (1000 usuarios / 2usuarios domesticos = 500 X 10Mb = 5000Mb), ¿Sabemos lo que cuesta mantener esa infraestructura para que el cliente pueda usarla?¿y el equipamiento dentro del recinto?, claro, el problema no es lo que cuesta, sino el valor que se le otorga y aquí se acaba el paralelismo con el deporte, porque rápidamente me dirán que hacer 15k en coche puede llevarte poco más de 3 minutos y sin sudar un gota...

El problema entonces no es lo que cuesta realizar una tarea (deportiva o no), ni siquiera la satisfacción que percibes (económica o motivacional) sino el valor que le otorgas, y aquí es donde aún nos queda mucho por aprender.

Los que nos esforzamos por practicar un ejercicio (o por ofrecer un servicio) sabemos lo que nos cuesta alcanzar alguna meta, y somos capaces de reconocer el valor de las cosas...