Ya sabéis que retomé la senda del deporte gracias a unos amigo del pueblo. Hace ya tres años, José se plantó en mi casa con una bicicleta, ah!, el reto... Ese mismo día descubrí lo que significaba el término pájara.
Este fue el auténtico comienzo de esta nueva época. Bueno, esto y mi tozudez.
Tras ésta primera salida se sucedieron muchas más. En casi todas ellas mi papel se limitaba a cerrar el pelotón resoplando y sudando por los cuatro costados. Sin embargo, sin saberlo estaba empezando a forjar lo que más tarde reconocería como una incipiente base muscular.
El empujón definitivo lo obtuve gracias a otro buen amigo, éste del trabajo, Nacho, y de su mujer, Belén en aquel momento gerente de una instalación deportiva. Allí que fuimos Nacho y yo, al principio como un juego, al poco como un reto, al tiempo como un objetivo, "operación bikini"...
Sin embargo, este ejercicio, de lunes a jueves en el gym, mejoraba mi forma física y alimentaba mi estado de ánimo y mi auto confianza.
Coincidió este periodo con los años 2010 y 2011 en los que la crisis afectó muy profundamente a muchos de mis compañeros de trabajo, aún no soy capaz de describir la SUERTE que tuve de contar, ya por aquel entonces con el deporte como elemento de motivación y autoestima.
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Algunos de mis amigos dicen que es una consecuencia de la crisis de los 40, si esto es así yo no puedo más que afirmar que crisis como ésta las quiero todos los días...
El deporte sigue cambiándome la vida. Ahora hasta mi mujer se ha animado a acomañarme al gimnasio, mi hija quiere practicar running además del tenis, y si por mi hijo fuera seríamos Forrest Gump en su etapa más veloz.
A los que ya lo conocen sólo darles ánimo, y a los que aún no conocen ésta sensación solo desearles que algun día tengan la oportunidad de reencontrarse con el deporte, vale la pena.


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